
Revisando datos del Instituto de Opinión Pública (IOP) de la PUCP sobre el conocimiento de sus representantes, realizada en Lima, el 70% desconoce a sus representantes (valga la redundancia). O sea, que este dato lo que quiere decir es que el ciudadano le interesa poco la política. Esto afecta, como señala el informe de IOP, la calidad de representación, la participación y la rendición de cuentas. El ciudadano siente que para qué poner interés en la política sino saca nada de ello. Lo nota, y esta aseveración es generalizada, muy desprestigiada, muy corrupta y corporativa en la defensa de intereses. Esto trae como consecuencia el poco interés en nuestras instituciones democráticas (léase: Congreso, Poder Judicial, Municipalidades y Gobiernos Regionales) y que éstas sean utilizadas por malos representantes que al final no aportan nada sino más desprestigio a nuestras Instituciones.
Por ello, es necesario retomar el tema de la Política en los siguientes términos. Uno -como principio- pensar, concientizar, demostrar la política como servicio al interés general. Se sabe que en el escenario político siempre hay luchas de intereses; que es necesario concertarlas y negociarlas para el interés general. En teoría suena bien, dado que como principio es algo a alcanzar. Pero, esto sigue de un segundo replanteamiento, el del ejercicio político. Acá la variante no es solo ser honesto sino parecerlo y esto hace del ejercicio político no una forma de marketing político (valga la redundancia): el de mostrar los logros que se viene haciendo como miembro del Partido de Gobierno o como opositor, sino de acercarse al ciudadano cotidianamente a lo que él plantea como interrogante ante un hecho coyuntural, plan de gobierno, etc. Eso valida el ejercicio político. Y en ese sentido, las redes sociales (como el Hi5, el Facebook y el Twitter) deberían ser más explotadas. Como ya señalé, no como marketing sino como acercamiento al ciudadano ante diversas interrogantes que tiene. Aunque la última encuesta realizada por el IOP revela datos importantes sobre los uso de las redes y el internet. Donde un alto porcentaje de jóvenes entre 19 y 29 años no sabe utilizar el internet ni le interesa hacerlo. Donde un 66% de personas entrevistadas no cuenta con Internet en casa. Pero, ahí el detalle, 28% frecuentemente usa el internet y diariamente (26%) ya sea desde su casa o desde una cabina pública, en su mayoría público joven. Esto es limitado pero sugerente para la legitimación de cierto sector de la población del ejercicio político.
Por otro lado, un rol importante entre la relación Instituciones, política y ciudadano, deben cumplir los Partidos políticos y la ciudadanía organizada, trillado el tema pero importante. Esto se debería hacer renovando la comunidad política, las élites que lo conforman, rompiendo la brecha generacional de personas que participan en política. El Estado juega ahí un rol importante incentivando y sancionando a las Instituciones partidarias y no a las personas que están dentro de ellas. Esto lo haría más creíble de pensar a los ciudadanos en un Estado al servicio del interés general. Esto ahora se plantea debido al fraccionamiento que vemos en el Congreso, por ejemplo, de algunos congresistas que se retiraron de su bancada política por asuntos e intereses personales. Ejemplo de ello: Torres Caro. La ciudadanía organizada e individual, para tal caso, debe exigir al Parlamento ello y fiscalizar constantemente, teniendo en cuenta el alto porcentaje de los ciudadanos comunes que poco les interesa la política para su vida.







