En estas últimas semanas no escribí sobre algo en particular. Bueno, este un pretexto para ponerme al día con este pequeño blog. Lo que escribiré será sobre las ofertas sociales y culturales que tienen (los jóvenes) en estos tiempos para poder manifestarse, expresarse, sentirse parte de, ensayar códigos referenciales con sus pares. Vale decir, describir y explicar (brevemente, claro está) las múltiples formas de organizarse: clubes deportivos, teatrales, musicales, barriales y cómo estos espacios se relacionan con lo político.Creo que es pertinente escribir sobre las percepciones de los jóvenes (léase: lo que piensa, sienten, desean, etc.) sobre la organización en la que se encuentran y los que no se encuentran organizados para poder comprender en que situación nos encontramos frente a múltiples situaciones. De esta manera comprender su vínculo con lo político. Para ello, en base a conversas que uno tiene con chicos universitarios y no universitarios, poder entender su vinculación o su actitud frente a temas públicos.
Conversando, con amigos y chicos que por ahí uno se encuentra en la universidad y en cualquier reunión con nuestros pares (aquí incluyo chicos no universitarios), me soltaron muchas veces que pertenecen a alguna organización juvenil: clubes deportivos, barriales (talleres de estudios culturales y sociales), grupos musicales y teatrales. Para ello, yo les preguntaba: ¿Cuánto tiempo llevaban en su organización o grupo? Y ¿cuánto tiempo le dedican a ello? Me dijeron que llevaban de 1 a 2 años y que por semana, aproximadamente, dos a tres veces se reunían para sus propósitos con un tiempo de 2 a 5 horas (como promedio). Bueno, algo considerable para estar organizados. A esto agregué: ¿Cuántos conforman el grupo u organización? y la respuesta fue de 5 a 55 personas. Para se más preciso, los que pertenecían a clubes deportivos: 55 personas, a grupos barriales: aproximadamente: 12; a musicales: 5; y teatrales: 15 aproximadamente.
Seguí con las preguntas (sin molestar las conversas que se tiene con chicos de nuestra edad) y les pregunté: ¿cómo se sentían estar en esos grupos y organización? La respuesta fue: de afecto y de servicio a la comunidad (como principio o filosofía). Qué quiero decir con esto. Muy sencillo, con respecto al primero, me comentaron que personalmente se sentía bien practicando lo que les gustaba y compartiendo referentes comunes que no afectaban su vida personal. Por lo segundo, me decían que lo que hacían era vincular su actividad personal al ámbito público de compartir lo que sabían. Y los que no se encontraban organizados, su estrategia de vida era más individual, más para sí. Finalmente, les pregunté que opinan de la política (en general). Ahí sus pociones se dividieron: los que pertenecían a grupos musicales y deportivos y los no organizados me decían que ahí nomás, que no les interesaba, que lo sucede (en la política) es un dato más en su vida. En cambio los que pertenecían a grupos barriales y teatrales me decían que constituyen un pequeño pero significativo referente en lo que hacen y dicen. Mínimo pero significativo.
Es bueno resaltar que hablo de jóvenes urbanos y urbanos-populares (para ser más precisos), de esos tienen acceso al mercado, al Internet, a la educación (aunque precaria) y a diversas ofertas sociales y culturales donde la pluralidad de identidades y de intereses se pone de manifiesto –en conflicto o de negociación- pero sin recursos para influir directamente en la política oficial. Es algo arbitrario el post pero relevante en términos prácticos sobre el imaginario de los jóvenes. Aparte de ello, decir que son parte de una década de anti-política, de pragmatismo, de un proclive cinismo y de un individualismo egoísta. Pero sería malo homogenizar, es bueno resaltar también las ventajas que se saca de ese individualismo, como por ejemplo, el reconocimiento de nuestros derechos, la necesidad de vincular las ideas no en abstracto sino en concreto como el estudiar o tener un negocio.
Es pertinente sostener, a modo de diagnóstico breve, que la diversidad de ofertas sociales y culturales se relaciona con
lo político en mucho. Ahora, ya no se ejerce política desde los sindicatos, partidos políticos y movimientos universitarios (sin representatividad) sino ahora desde la cancha chica (desde el barrio o localidad) cuestionando la identidad y lo políticamente tradicional (léase instituciones, prácticas e ideas). O sea, que las mediaciones que entretejen un acción son otras He ahí, que el Estado (mediante políticas públicas) y con presión de la ciudadanía (renovando el espacio político) deben ponerse las pilas para la sostenibilidad de la democracia y no ver en los jóvenes personas minusválidas políticamente o que pueden ejercer política en segunda división (por así decirlo). Una forma de salida, compartiendo lo que dice Sandro Venturo en sus estudios sobre Juventud, es ver al joven no como una etapa tránsito (o sea: inmaduro) sino como iniciación en la asunción de deberes y derechos. 
1 comentarios:
quisiera estar en los 70`sde los EE.UU
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